September 2nd, 2010

Esta semana empecé mi trabajo en Punta Ballena. Salí de Montevideo a las 6 y media en la mañana en lunes y llegué a la escuela tipo 8 y media. Empecé el día con los alumnos del tercero año, chicos de 11 o 12 años. Entonces, tuve clase con el primero año, de 5 años, y después de almuerzo, terminé el día con el segundo año, chicos de 6 años. En martes, tuve clases con cuarto, quinto, y tercero años. Todos las clases eran una hora (más o menos), y pasamos el tiempo aprendiendo introducciones y las cosas más básicas, los colores, las letras del alfabeto, etc. La mayoría de los alumnos no entienden nada de inglés, y los alumnos más avanzados solamente saben los conceptos básicos. Alumnos del mismo edad tienen niveles diferentes y el resulto es que algunos son más tímidos que otros. Pienso que este vaya ser mi desafío más grande.

La escuela funciona de forma muy distinta que escuelas en los Estados Unidos. El horario podría ser llamado “flexible”. Los chicos generalmente llegan entre de las 9 y 10. La lluvia de Santa Rosa (un tormenta que viene al fin de cada agosto) empezó ayer por la mañana, y hoy, miércoles, sólo cinco alumnos de más que 50 asistieron la escuela. El resulto era que los chicos vieron Tin Tin y dibujaron por el día. El plan en miércoles para las clases de inglés es hacer un clase con todos los alumnos y la maestra de música en la mañana y clase con los preescolares en la tarde. Pero hoy, no hubo preescolares y no hubo la maestra de música. Tengo esperanza que con tiempo, la situación va a mejorar y llegar a ser más pacífico y regular.

Los dos noches, me quedé en la casa de Martín, un amigo de unos padres de alumnos. Él vive en una cabaña al lado del bosque, una casa pequeña y cómoda. Tiene una cocina y un salón pequeños, baño y cuarto, con un cuarto arriba en que yo quedo cuando estoy allá. Hay una estufa a leña en el salón. Es un lugar lindo y muy tranquilo. Martín es un hombre de buenas ondas, ha viajado en todos partes de America del Sur, mucho en bici. Tiene interés en la construcción de casas de barro, astrología, y otras cosas bastante raras. ¡Y le gusta cocinar mucho! Me gusta que él sea mi alojamiento y espero que conozcamos mejor a pesar de nuestros idiomas diferentes (él habla casi nada de inglés).

¡Más la semana próxima!

This week I began my work in Punta Ballena. I left Montevideo at 6:30 in the morning on Monday and I arrived at the school around 8:30. I began the day with the third year students, children 11 or 12 years old. Then, I had class with the first years, 5-year-olds, and after lunch, I finished the day with the second year, 6-year-old kids. On Tuesday, I had classes with fourth, fifth, and third years. All the classes were an hour (more or less), and we passed the time learning introductions and the most basic things, the colors, the letters of the alphabet, etc. The majority of the students do not understand anything of English, and the most advanced students only know basic concepts. Students of the same age have different levels and the result is that some are more timid than others. I think that this is going to be my biggest challenge.

The school functions very differently than schools in the United States. The schedule could be called “flexible”. The children generally arrive between 9 and 10. The rain of Santa Rosa (a storm that comes at the end of each August) began yesterday in the morning, and today, Wednesday, only five students of more than 50 attended school. The result was that the children watched Tin Tin and drew for the day. The plan on Wednesday for the English classes is to do a class with all the students and the music teacher in the morning and a class with the preschoolers in the afternoon. But today, there were no preschoolers and there was no music teacher. I have hope that with time, the situation is going to improve and come to be more peaceful and regular.

The two nights, I stayed in the house of Martin, a friend of some parents of students. He lives in a cabin next to the forest, a comfortable and small house. He has a kitchen and a small living room, bath and bedroom, with a room above which I stay in when I am there. There is a fireplace in the living room. It is a very tranquil and pretty place. Martin is a man of good vibes, he has travelled in all parts of South America, much of it by bike. He has interest in clay house construction, astrology, and other quite unusual things. And he likes to cook a lot! I like that he will be my host and I expect that we will know each other better despite our different languages (he speaks almost no English).

More next week!

Abby with schoolkids

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