Nosotros,  los profesores de español, muy a menudo nos hacemos (o quizá “deberíamos hacernos”) la siguiente pregunta:

“¿Qué enseñamos cuando enseñamos español?”

Puede parecer una pregunta de respuesta obvia o tal vez banal, pero creo que vale la pena detenerse un minuto para responderla.

Quizá también sería interesante invertir la pregunta y preguntarnos: “¿Qué esperan los estudiantes que nosotros les enseñemos?”

Para empezar a intentar responder nuestra interrogante, parece natural ir aún más atrás y preguntarnos algo que nos puede dejar aún más perplejos: “¿Para qué sirve un idioma?”  o peor: “¿qué es un idioma?”

Sin entrar en cuestiones teóricas muy profundas, una lengua o idioma puede concebirse como una herramienta para la comunicación.  Lo que queremos es comunicarnos. Y comunicarnos bien. Para eso usaremos un idioma que responde a un conjunto de reglas que , junto con el vocabulario, nos ayuda a lograr la comunicación.

Y respondiendo a nuestra primera pregunta, los profesores debemos enseñar “contenidos”. Los contenidos pueden ser de varios tipos: funcionales, gramaticales y culturales.

Los contenidos funcionales nos ayudan a cumplir con funciones comunicativas; por decirlo así, “hacer cosas con palabras” (comprar comida, pedir un taxi, reservar una habitación, etc).

Pero nada de esto es posible sin conocer las reglas que subyacen a esa “combinación de palabras”. Eureka! Ahí está la gramática.  La gramática es como si fuera la estructura de un edificio o el esqueleto del cuerpo. Ningún edificio se mantiene en pie sin una buena estructura (aunque tenga una linda decoración o un bonito jardín) ni ningún cuerpo sobrevive bien si su esqueleto tiene fallas.

Las reglas gramaticales nos permiten combinar correctamente las palabras, expresar claramente cuándo se realiza una acción (ah!, el “tiempo” je), establecer quién hace una acción y quién o qué la recibe (sujeto, objeto directo, pronombres, etc) o cómo se realiza una acción (el “modo”, por ejemplo).

La gramática son los ingredientes de una buena comida y la manera de mezclarlos y procesarlos. No podemos comer harina sin procesar y luego tomarnos una cucharada de sal; comemos “pan”.

Por supuesto que no se aprende un idioma sólo con la gramática; pero no se aprende sin ella; es una condición necesaria aunque no suficiente. El contenido funcional “se apoya” en las reglas gramaticales, que hay que aprender y usar al mismo tiempo.

En fin: aprender bien las reglas de la gramática es tan importante como hacer bien los cimientos del edificio.

Suerte

Share
Link to Facebook