En abril se dio algo muy interesante y a la vez un poco inusual en nuestra escuela. Se sabe que año a año recibimos estudiantes de diversos orígenes, mayormente de países del norte de Europa (Alemania, Holanda, Inglaterra, Suiza, a veces de Escandinava), Norteamérica (EEUU y Canadá) y Brasil.

No obstante, ahora tuvimos la suerte de formar un pequeño grupo de 2 personas cuyos orígenes no son los màs tradicionales para nosotros y, casualmente coincidieron en ser ambos principiantes.  Se trata de una muchacha muy simpática de China y un muchacho no menos amable de Jordania.

Ambos están dando sus primeros pasos en español y las clases son de lo más interesantes. Coincidieron 2 culturas relativamente lejanas para nosotros, lo que también nos ayuda a nuestro propio crecimiento como profesionales de la enseñanza del español.

La diversidad cultural en el aula es algo que consideramos muy positivo ya que enriquece el debate (siempre con respeto), la apertura, tolerancia y el aprendizaje de todos y todas.

profesor Juan

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